el ultimo Bugatti Bólido ha abandonado el taller de Molsheim. Su salida marca el final de un experimento audaz, uno que convirtió una idea radical en una de las máquinas más extremas que la marca jamás haya creado.
Nacido del “¿Y si?” de Bugatti. concepto, el Bolide empujó a la marca a territorio inexplorado. Los ingenieros se propusieron crear un hipercoche exclusivo para pista que pudiera satisfacer tanto a un corredor experimentado como a un coleccionista que anhela pureza, belleza y precisión. El objetivo era simple: construir un automóvil que rindiera homenaje al pasado y al mismo tiempo redefiniera cómo puede ser el desempeño en la era moderna.
Comenzaron en 2021. En 2022, el diseño alcanzó su forma final. La ingeniería siguió a principios de 2023. Cada parte del automóvil (su estructura de fibra de carbono, su aerodinámica de modelo y su cabina técnica y tensa) fue moldeada con intención. Luego, los artesanos de Bugatti elevaron la brillantez mecánica con un acabado inmaculado.

El Bólido conoció al mundo en su hábitat natural: la pista. Durante las celebraciones del centenario de Le Mans, un prototipo corrió por las rectas a 350 km/h con los históricos colores de carreras de Bugatti. La carrera ofreció una idea de lo que el coche podía hacer. Siguieron meses de pruebas. Largas jornadas en el circuito. Noches pasadas refinando configuraciones. Informes al amanecer que dieron forma a la siguiente sesión. Los ingenieros llevaron el coche al límite hasta que su rendimiento se volvió predecible, disciplinado y brutalmente efectivo.
Ahora, el viaje termina con un único encargo final. un devoto Bugatti El coleccionista solicitó un Bolide que rinda homenaje a su propia historia automovilística, una historia que se remonta a su Type 35 y fluye a través de una línea de Veyrons. Su último Bólido lleva esa herencia. Viste negro, azul y azul especial Lyonnais, con una cabina revestida en Lake Blue Alcantara. Los colores reflejan el carácter de su colección anterior y sellan su conexión con la marca.
La entrega en Molsheim fue íntima y ceremonial. No se trataba simplemente de la entrega de un coche. Representaba lealtad, legado y confianza entre un coleccionista y los artesanos que crean sus máquinas más preciadas.
Sólo existen cuarenta bólidos. Este último ejemplo cierra el círculo. Es un recordatorio de que cuando Bugatti se compromete con una idea, por muy descabellada que sea, transforma la visión en maestría.
La historia del Bólido termina aquí, pero su legado permanecerá para siempre entre los grandes.
















